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miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL CÓNDOR PASA - Simon y Garfunkel - (2006)


EL CÓNDOR PASA (Simon y Garfunkel)

   El cóndor pasa… es una zarzuela cuya música fue realizada por el compositor peruano Daniel Alomía Robles en 1913.   Esta zarzuela está escrita en prosa y consta de un acto y dos cuadros.

   Esta zarzuela incluye la famosa melodía homónima basada en la música tradicional andina del Perú, donde fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2004.

   En 1965, el músico estadounidense Paul Simon conoce la versión de la melodía del grupo Los Incas en una presentación en el Théâtre de l'Est parisien (París) en la cual participaron ambos y solicitó permiso al grupo para emplear la canción en su producción.



Argumento de la obra

Cuadro primero

   Comienza la primera escena con el Preludio. Aún no amanece y los mineros del Yápac se dirigen a sus labores. Un coro de hombres interpreta una canción lastimera (En la nieve de las cumbres...). Termina el canto y algunos mineros se rezagan al oír la quena del pastor, con admiración lo ven perderse entre las nubes que rodean las cumbres y envidian su libertad.
   Frank es un joven que no acepta los abusos a los que los que él y sus compañeros son sometido por parte de los dueños de la mina. “Algo me dice que la vida no es así”, piensa. Sin embargo otros mineros lo tildan de ingrato y traidor. Ruperto juega a perseguir a Juanacha,( dos pastores) pues se van a casar y aparecen en escena. Se van todos salvo Frank, quien interpreta un yaraví melancólico reflexionando sobre su identidad, su apariencia y sus sentimientos (Pobre alma prisionera...). Entran Mr.Mc. King y Mr. Cup conversando y divisan a Frank sentado en una peña fuera del socavón. Mr.Mc. King interpela a Frank y le hace entrar a la mina tras un breve altercado. Mr.Mc.King y Cup continúan su diálogo.

   En la cuarta escena, Mr.Mc. King hace salir del socavón a los cuatro mineros mediante disparos. Pregunta brevemente por el avance y les hace regresar. Crece la tensión entre Frank y Mr.Mc. King. 
   Entra María a escena agitada por el camino, trayendo licor para Mr. Mc. King. Hablan sobre Frank y María busca interceder por su hijo. Se revela que Mr. Mc.King es el padre biológico de Frank. Cantan juntos María y Mc. King (Perdónalo, taita...) y finalmente Mr.Mc. King accede a no escarmentar al muchacho, convencido por la pasión que siente por María. Se van juntos, luego Higinio sale del socavón, rabioso reconoce su encono hacia los patrones y urde su venganza..

Cuadro segundo

   En las afueras de la mina, se celebra un baile en honor a la boda de Ruperto y Juanacha a realizarse en el pueblo, suena una cachua (Baile). Durante la celebración el cielo se oscurece; pronto empezará una tormenta y los jóvenes no podrán llegar al pueblo para su matrimonio. Todos ruegan a la virgen cantando (Dulce reina de las cumbres...) y milagrosamente el sol vuelve a brillar; novios y amigos parten danzando rumbo al pueblo, excepto los mineros que no pueden dejar el trabajo (Pasacalle). 

   En la fiesta Mr.Mc. King ha bebido demasiado y maltrata cruelmente a Higinio. El marido burlado sigue al yanki cuando este se retira y al llegar a una quebrada hace rodar una enorme roca sobre él. Mr.Mc. King muere aplastado. 
   Un pastor ha sido testigo del horrible homicidio y lo cuenta a los otros mineros. Higinio lo admite todo, María llora desconsolada por la muerte de su amante y los mineros asustados por las represalias temen por sus vidas. El otro dueño de la mina, Mr. Cup, llega revolver en mano buscando al asesino, Frank se le enfrenta defendiendo a Higinio y sus compañeros, y le da muerte. Ante estos hechos todos se llenan de horror. 

   La aparición de un cóndor, el primero después de muchos años, es vista como el presagio de una nueva vida de libertad y les llena de esperanza. “Todos somos cóndores”, gritan con alegría los mineros.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Sonido del Silencio - Simon y Garfunkel (2005)

El Sonido del Silencio - Simon y Garfunkel (2005)

Quizás la característica más reconocida del dúo fueron sus armonías que de alguna manera definieron el sonido de los años sesenta.

Fueron amigos desde la infancia y encontraron el uno en el otro un compañero para la aventura musical.



Hola oscuridad, vieja amiga,
he venido de nuevo a hablar contigo,
porque una visión, arrastrándose suavemente,
dejó sus semillas mientras estaba durmiendo,
y la visión que fue plantada en mi cerebro,
todavía permanece.

Dentro del sonido del silencio,
en agitados sueños, yo caminaba solo
por calles estrechas adoquinadas
bajo el halo de una farola,
giré el cuello hacia el frío y la humedad,
cuando mis ojos fueron apuñalados
por el fogonazo de una luz de neón,
que abrió la noche,
y tocó el sonido del silencio.

Y a la luz desnuda vi
a diez mil personas, quizás más,
gente conversando sin hablar,
gente oyendo sin escuchar,
gente escribiendo canciones
que las voces nunca comparten.
Y ninguno se atreve
a perturbar el sonido del silencio.

"Tontos" les dije yo,
no sabeís que el silencio crece como un cáncer,
escuchad mis palabras, que podría enseñaros,
coged mis brazos que podrían alcanzaros,
pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas de lluvia,
e hicieron eco en los huecos (o pozos) del silencio.

Y la gente se inclinó y rezó,
al Dios de neón que habían construido,
y el letrero emitió su aviso,
con las palabras que estaba formando,
y el letrero decía:
"Las palabras de los profetas
están escritas en las paredes del metro,
y en los vestíbulos de las casas
y susurradas en los sonidos del silencio".